Ñ Revista de Cultura

Buenos aires 2019

Photo © Dorothée Selz © Alliance Française de Buenos Aires

El libro, aquel alimento espiritual

March Mazzei

Buenos Aires, Argentine, 26 octobre 2019

Pareció ensayado. Cuando la artista Dorothée Selz dejó el micrófono, después de unas palabras sobre la obra que acababa de inaugurar el lunes en la Galería de Arte de la Alianza Francesa de Buenos Aires, una pequeña multitud se abalanzó sobre la escultura para literalmente, comérsela. Los asistentes a la vernissage preferían, sobre las uvas verdes de forma alargada, las magdalenas insertadas con palillos en “El espíritu del libro” (L’Esprit du livre), una mole con forma de libro gigante de tres metros de alto recubierto con 60 kilos de pasta de azúcar color azul y otros cinco de color rojo. Minutos después, quedó vacío.

“Este libro fue concebido para la Alianza Francesa, que es un lugar para aprender el idioma francès, donde se estudian las tradiciones, y esta gran escultura lúdica es poesía en forma de libro. Del libro salen unos zigzags que se elevan por los aires como un gráfico: ¡ es el espíritu del libro revoloteando! » explicó de pie junto a su obra Selz, pionera del arte comestible, que admitió que por primera vez está haciendo un objeto reconocible en lugar de formas abstractas, como supo hacer en sus esculturas desde los años 70. Además de viennoiserie francesa, este libro con corazón de poliestireno expandido tiene palabras en dos idiomas. “Son unas 20 palabras que me gustan por lo que significan y representan, y que me hablan”, agregó la artista. Amor, ironía, emoción, oxígeno, imaginación, espacio, creación, erotismo, tiempo, infinito, belleza, espacio, estruendoso, desopilante, vulnerable, inocencia, entre otras, rodean el libro. Más allá del ritual de la apertura, la interacción del público consistirá en sumar sus propias palabras representativas al muro de mazapán, para generar mas ideas.

Una semana entera trabajó Dorothée Selz junto a su asistente, Patricia Gauduchon, para el montaje de Rituales comestibles, la muestra que se puede ver hasta el 5 de diciembre y que se completa con una serie de fotografías a modo de retrospectiva de su trabajo, que están en su mayoría pinchadas en las paredes como si fueran ideas a realizar en su taller.

Pintora de perfil gráfico, Selz se interesó por las costumbres de ofrendas e intercambios ligados a la comida que la antropología puso de moda en los años 60. “Me gusta la interacción con el público, que no fuera todo dibujo, pintura y escultura, hasta que llegué a esta tercera dimensión”, completó Selz, protagonista a fines de esa década de performances efímeras con colaboración con artistas como Joan Rabascall, Jaume Xifra y, sobre todo, Antoni Miralda, hasta delinear una obra muy singular, cruce de vanguardias, folklore y Pop Art. “El comestible me pareció siempre atractivo, me habían marcado las obras del pintor Arcimboldo [Italia,1527-1593], pero me interesaba ver si se podía utilizarlo fresco y para comer”, agregó la artista, cuyas obras de acabado profesional en la confección a su modo también remiten a la infancia.

Del breve acto previo a la comilona participaron, entre una nutrida concurrencia, Claudia Scherer-Effosse, la flamante Embajadora de Francia en la Argentina y la directora de la Alianza Francesa Nathalie Lacoste-Yebra, quien recordó la visita anterior de Dorothée Selz al país. En aquella ocasión, en 2006, instaló unas enormes pirámides en el hall de entrada de los hoteles Hyatt de Buenos Aires y Mendoza, y otra pequeña en la recepción de la Alianza.

En medio del brindis, se hizo presente y fue reconocida Beatriz Chomnalez. Después de otra copa y unos cakes aux olives– con masa de budín salada de color azul, como el libro, rellena con aceitunas negras, y su versión en masa roja con tomates secos, fue inaugurada la quinta edición de El cine cocina, el festival de cine culinario que abrió, minutos después en el auditorio con Mauro Colagrecco (2019), el documental sobre el cocinero argentino al frente de Mirazur, en la ciudad de Menton, Francia, que le valió el reconocimiento de tres estrellas Michelin y el premio al mejor restaurante del mundo de este 2019.